El arte clásico se inició cuando al desplazarse a Grecia y Roma los centros creadores de la cultura, Grecia creó las formas y la estética y Roma unificó la cultura occidental. Todo esto, en torno a siglo V a. de C.
Por eso el arte clásico tiene una primera clasificación en arte griego y romano, y una segunda en arquitectura, escultura y pintura. En este trabajo nos centraremos en la última.
La pintura fue muy importante en el arte clásico, pero hoy sólo quedan las copias de mosaicos. También se conservan algunas muestras de la pintura de vasos que tuvo diferentes períodos. El último ejemplo de la pintura, se encuentra en la decoración de las casas.
Además no podemos olvidar la función unificadora del arte, y por ello de la pintura. Por eso debemos tener en cuenta la extensión del Imperio Romano, y en menor medida, del griego, que englobaban numerosos pueblos con culturas diferentes, como los etruscos o los galos. Esto quiere decir que cada uno tenía su propio arte, de los cuales el clásico absorbió numerosos elementos. Lo más destacable, es como por encima de estas diferentes influencias, el arte se presentaba como un todo, un elemento unificador de estas culturas tan dispares.
Ya lo hemos comentado muchas veces en clase, pero no podemos dejar de mencionarlo de nuevo. El arte clásico siempre ha tenido una importancia notable a lo largo de la historia, como ejemplo a seguir y superar por artistas de todas las épocas. Incluso en el siglo XVIII con el Neoclasicismo se revivieron los principios estéticos de este arte con mucha fuerza. Hoy en día también está presente como elemento de decoración: se imitan sus pinturas, sus columnas, e incluso en algunos casos sus esculturas. Podemos decir que es un arte “que nunca pasa de moda...”.
Pasamos ya al estudio de la rama tal vez menos conocida: la pintura.
Por eso el arte clásico tiene una primera clasificación en arte griego y romano, y una segunda en arquitectura, escultura y pintura. En este trabajo nos centraremos en la última.
La pintura fue muy importante en el arte clásico, pero hoy sólo quedan las copias de mosaicos. También se conservan algunas muestras de la pintura de vasos que tuvo diferentes períodos. El último ejemplo de la pintura, se encuentra en la decoración de las casas.
Además no podemos olvidar la función unificadora del arte, y por ello de la pintura. Por eso debemos tener en cuenta la extensión del Imperio Romano, y en menor medida, del griego, que englobaban numerosos pueblos con culturas diferentes, como los etruscos o los galos. Esto quiere decir que cada uno tenía su propio arte, de los cuales el clásico absorbió numerosos elementos. Lo más destacable, es como por encima de estas diferentes influencias, el arte se presentaba como un todo, un elemento unificador de estas culturas tan dispares.
Ya lo hemos comentado muchas veces en clase, pero no podemos dejar de mencionarlo de nuevo. El arte clásico siempre ha tenido una importancia notable a lo largo de la historia, como ejemplo a seguir y superar por artistas de todas las épocas. Incluso en el siglo XVIII con el Neoclasicismo se revivieron los principios estéticos de este arte con mucha fuerza. Hoy en día también está presente como elemento de decoración: se imitan sus pinturas, sus columnas, e incluso en algunos casos sus esculturas. Podemos decir que es un arte “que nunca pasa de moda...”.
Pasamos ya al estudio de la rama tal vez menos conocida: la pintura.
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